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Annia Cillóniz – En la partida

Ser una mujer destacada en un mundo copado de hombres ayudó a que Annia desarrollara, desde muy pequeña, su amor por las ruedas hasta convertirse en la primera piloto de Fórmula Drift del Perú.

La primera vez que Annia manejó un vehículo fue a los cuatro años de edad. En la Navidad de 2003, sus abuelos le regalaron una bicicleta rosada llena de pompones y con ruedas pequeñas. Pero su padre, el destacado piloto Alberto Cilloniz, tenía otro plan para ella. Él pintó la bicicleta de color rojo y negro y le cortó todos los accesorios extras que tenía; así, la convirtió en una mini bicicleta estilo BMX e hizo que la niña se suba y aprenda a pedalear. «Me sacaba la mugre, pero aprendí siempre a atreverme y lanzarme a hacer las cosas», recuerda. Mientras las niñas de su edad querían muñecas o juguetes como regalo, todos los años Annia pedía en sus cartas a Papá Noel una cuatrimoto. Las bicicletas, las motos y los autos fueron parte de su crecimiento. «Yo nací en la época en la que mi papá corría más. Desde la panza hasta los siete años, iba todos los fines de semana a sus carreras. Convivir con los autos me motivó». No había cómo negarlo, el mundo de las ruedas era lo suyo.

Cuatro años después de ese primer encuentro, Annia aprendió a manejar una moto, pero ella siempre ha tenido claro que fue tan solo el primer paso para llegar a su objetivo principal: los autos. No fue hasta el 2017 cuando Joaquín Neuhaus, miembro del ‘Team
Chimuelo’, la llamó para que tome la posta en el equipo y participó con un Nissan 350Z en el Campeonato Nacional. «Era mi oportunidad para dar el salto que quería. Fue una casualidad divertida y una chance para medirme a mí misma». Gracias a ese
paso, Annia es hoy la primera mujer driftera en Perú. El drifting, un deporte consolidado a fines de los años noventa, significa ‘a la deriva’. Para Annia es el antiracing de las carreras. «Te retas a ti mismo, porque sientes que mientras te estás saliendo de la curva y que todo está mal, todo está bien». Y es que en el drift las cosas funcionan al revés, el acelerador es el timón y el timón es el freno debido a las bruscas maniobras que ponen al coche en horizontal y que dan la puntuación para ganar. Arriba de un carro ella siente que está en su zona de confort. A veces piensa en la adrenalina que siente mientras maneja y en que, tal vez, puede matarse; pero en el momento «es lo mejor que estoy haciendo». El drift es una curva más para la carrera de su vida: el rally, el deporte que más le apasiona. Después de participar en campeonatos de drift y en uno de downhill [también practica el ciclismo de montaña], Annia sabe que está en el primer minuto de la carrera de su vida.

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