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La mujer de las aguas

La windsurfer Nicole Defago ocupó el primer lugar del Campeonato Nacional de Slalom en 2016 y repitió el plato al año siguiente. Aunque su inquietud la llevó a formar parte de varias disciplinas deportivas desde joven, su amor por la velocidad y el mar la empujaron a perseguir su verdadera pasión a los 13 años: el windsurf. Y hasta hoy no para.

Era la última ronda del ‘Campeonato Nacional de Slalom 2016’, la competencia estaba reñida y el calor de Paracas insoportable. Pero Nicole Defago no se quitaba de la cabeza la idea de subirse al podio y llevarse a casa la medalla de oro. Antes de meterse al mar, miró a Nicolás -su enamorado- e intercambiaron una son- risa. Como quienes se desean suerte sin decir nada. Ambos perseguían el mismo objetivo: ser los mejores windsurfers en la modalidad Slalom, una donde predomina la velocidad sobre las olas. Y así lo hicieron. A ella no solo la felicitaron. «Si sigues así, podrás postular al apoyo del IPD para ir al mundial», le dijeron luego de ocupar el primer lugar. Ese había sido su objetivo principal desde que empezó en el deporte hace una década. El desempeño que mostró en esa competencia -y en muchas otras durante el año- estaban a punto de dar frutos. Un año después, en 2017, luego de obtener el primer puesto en el ranking nacional de Slalom, recibió el apoyo anhelado y asistió al mundial de Windsurf en Francia.

El recorrido deportivo de esta chica, sin embargo, no empezó sobre las olas. De pequeña, Nicole Defago aprovechaba los veranos para descubrirse, una y otra vez, en más de una disciplina. Vistió un dobok de taekwondo para repartir patadas sobre un tatami; empuñó una raqueta y se aventuró a la cancha de arcilla para practicar tenis; y también buscó la victoria al fondo de una canas- ta de básquetbol como parte del equipo del Club Regatas: lo hizo por nueve años. Eso y mucho más. El deporte es su razón de ser, dice ella. Y nadie puede refutarlo. Pero no fue hasta 2009, cuando tenía 13, que se aventuró a dominar las olas sobre una tabla de windsurf. «Entré a ‘La Academia’ en el Club Regatas, me paré sobre la tabla y levanté la vela a la primera», recuerda.

La idea de practicar aquel deporte que obliga a una persona a aliarse con el viento le encantaba. Con el paso de los meses, su desempeño como windsurfista amateur fue tan bueno que pronto le llegarían buenas noticias: en febrero de ese mismo año, la invitarían a formar parte de la pre selección del club y, terminando su periodo de prueba, a formar parte del Equipo Nacional de Windsurf. Defendiendo aquel escudo, demostraría su talento en competencias como la Copa Pepe Dávila, La Copa ‘Cha- to’ Ruiz y la Copa Nueva Era, organizados todos en Paracas. Y, claro, muchas más. Este año, Nicole quiere concentrarse en el Circuito Nacional que comienza en abril y consta de cinco competencias a lo largo del año. Si obtiene una buena posición, podrá ver su nombre en las listas del mundial de Dinamarca y el sudamericano de Argentina, que se realizarán en septiembre y diciembre, respectivamente. «Lo más complicado del windsurf es entender cómo funciona el viento», dice. Hace un símil: «Pero la velocidad es algo que me gusta. El windsurf es como meditar». ¿Por qué? «Al ir tan rápido, solo piensas en el presente».

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