/jquery.cycle.all.js
Campaña Adidas BURST
Inicio > Actualidad > El testimonio de una madre que se enamoró de Abancay

El testimonio de una madre que se enamoró de Abancay

Una parte de mi corazón está en las montañas del Perú. Ese fue el nombre del artículo que Connie Hampton, una profesora y escritora de Washington, EE. UU., publicó a fines de julio en Tacona’s News Tribune, un periódico de su localidad. En el texto, Connie narra la relación que tiene con el Perú y cómo nuestro país, de ser una nación completamente ajena a ella, pasó a convertirse en su segundo hogar.

La historia empieza hace seis años, cuando su hijo Brendan y su nuera Erin se mudaron a Perú en una misión de ayuda. El destino escogido fue Abancay y sus alrededores, donde Brendan se desempeña hasta el momento como dentista y Erin como lingüista y profesora de religión.

Durante ese tiempo, Connie y su marido Rony viajaron varias veces a visitar a su familia. «La travesía incluía una noche de insomnio en el aeropuerto de Lima, luego un viaje en autobús en una carretera llena de acantilados y, finalmente, una llegada agotadora a la pequeña ciudad de Abancay». Sin embargo, la profesora agradeció que el trayecto haya sido tan complicado pues les permitió conocer al país de una manera en la que los turistas no suelen hacerlo.

Al llegar por primera vez a Abancay, Connie se sorprendió por la buena acogida que había tenido su familia. «Brendan es conocido como ‘el gringo que habla quechua’ y mi nieto Oliver, nacido en Perú, atrae la atención inmediatamente por ser el único niño rubio de la ciudad. Con menos de dos años, come cuy, disfruta con sus compañeros, y dice algunas palabras en español, inglés y quechua».

Sin embargo, admite que su proceso de enamoramiento con Perú fue paulatino. «En mi primer viaje, como observadora, noté inmediatamente algunas cosas: los terribles conductores, los baños sin papel higiénico y, sobre todo, la extraña energía de las montañas». Afortunadamente, en viajes posteriores esta turista empezó a notar otras cosas más positivas como las buganvillas creciendo sobre muros de adobe, los burros transportando alimento para ganado, las mujeres cocinando fuera de su casa, entre otros encantos de esta ciudad del departamento de Apurímac.

Con cada viaje, empezó a sentirse más cómoda en el lugar y a interactuar con los pobladores. Empezó a salir a caminar por las calles de la ciudad a comprar ‘pancito’ o a conversar con los nerviosos y agradecidos pacientes de su hijo. «Estas personas nos han acogido en su comunidad, pero lo más importante es que han permitido que Brendan, Erin y Oliver ingresen a sus vidas. Gracias por haberse convertido en mi familia peruana», concluyó Connie.

 

Comentarios

comentarios

Notas de interés

Tiempo de boda

PUBLIRREPORTAJE La tienda de vestidos de novia ‘Meant to Be, Bridal Boutique’ posee el mejor ...