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¡Qué rayos es esto!

Una tormenta de rayos ha caído sobre Lima, y el Senamhi, como siempre, ni idea. Ellos viven en Chacla, o sea, sol todo el día, bien ahí, leyendo Aleste. Chévere. Pero aquí en Lima Metropolitana, donde el golpe avisa, la nube negra que tengo sobre la cabeza nadie me la quita. Y Facebook tiene la culpa, ¿qué hacemos? Mira te cuento.

Cuando me disponía a escribir esta columna [donde respondía a preguntas como por ejemplo, por qué a Jonathan Day, ¡qué rico, no!, [a los panes me refiero], se le acaba el croissant los domingos antes de las nueve de la mañana, me llega una notificación al Facebook: «Javivi Tolmos te ha etiquetado en una foto».

Chévere pues, pensé, ya era hora de que me pasaran las fotos de la fiesta de lanzamiento de Grolsch, ¿no? Rememorar el baile con mis amigos de marketing de Backus al ritmo de la electrocumbia digital de Fefa Cox, maldito; cuando de pronto, me doy con la realidad real. De la fiesta, ¡cero! Me habían creado un meme, y encima, me habían etiquetado. «¡Quérrayojesesto!», grité, así, como Soraya versión telenovela puertorriqueña. Y vi lo siguiente. Primer recuadro: una participante de Esto es guerra. Segundo recuadro: Denise Dibós lanzando su rayo. Y por último: esta gata como el ejemplo pudiente de una jugadora, no, perdón, participante.

«¡Pucha, Cata, ya eres famosa! Qué paja, ¿no?», me dijo un redactor que miraba la escena. Me quedé de una pieza, consternada [y para serles franca, a mí me parece que los redactores andan siempre en trip, pero bueno]. Así que seguí, con los nervios de punta, escapando de los rayos pudientes y revisando en todo lo que me etiquetaban. Y cuando me creía librada, a punto de darle save a mi columna, Rafo Iparraguirre me manda la invitación a un evento: «lo haremos @por delante y por detrás»*. Pucha, Rafo, te maleas. Pero ya pues, ¿no? ¿Dónde nos vemos?

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