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Casa ‘O’

El arquitecto Augusto de la Piedra presenta esta casa de playa en Las Palmeras, Cerro Azul; que se alza compacta pero privilegiando los espacios de celebración. Conozca aquí al arquitecto y su obra.

Casa de playa de Augusto de la Piedra

La arquitectura frente al mar, al sur de Lima, predominante por condominios y las reglas de estilo que estos obligan, se puede entender como una forma de rechazo a la desbordante construcción sin guía que existe en la ciudad. «Lima se ha desarrollado de manera tan desbordante, que la idea de construir condominios de playa casi bajo manuales de estilo puede ser una consecuencia del miedo al desarrollo desordenado de la ciudad», dice Augusto de la Piedra, quien ha construido esta casa en Playa Palmeras rigiéndose por el estilo del condominio que se tenía estipulado. «Si bien por fuera se tiene que seguir una línea estética, por dentro se tiene la libertad para hacer un diseño atractivo y funcional».

En esta casa, en playa Las Palmeras [km. 123.7], se aprovecha la luz natural con grandes ventanales y se ha diseñado pensando en espacios muy claros para albergar a los invitados, contando incluso con dos habitaciones matrimoniales. Si bien es una casa no tan grande, tiene un diseño compacto y cuenta con una separación clara entre el área social y el área privado. Para Augusto de la Piedra, el área social en sus diseños de playa suelen ser la columna vertebral. «Mientras que en las casas de Lima el área social es más reservada, en las casas de playa se suele integrar espacios como la cocina con la sala y el comedor para que sean usados socialmente. Si queremos ponerle un término poético, el área de celebración es lo más importante; sin restar comodidad al área privada».

Augusto confiesa nutrirse de referencias de ese «banco infinito de Instagram, Pinterest o internet en general», tanto como de los lugares que visita cuando viaja, como restaurantes y hoteles. En su experiencia, muchos de sus clientes también colaboran en el proceso creativo, proponiendo fotos referenciales que han encontrado en internet. «Es muy interesante, porque así mezclamos mi experiencia con lo que ellos desean y hay un mejor entendimiento».

Casa de playa de Augusto de la Piedra

EL ARQUITECTO

«Fui un alumno promedio en el colegio, pero me llevaba muy bien con las artes y las letras. Mis papás siempre me llevaron por un camino cinéfilo más que arquitectónico. Al final me metí a la universidad como cualquier chibolo, con solo dieciséis años y sin tener muy claro lo que era la arquitectura», confiesa. Al principio todo bien, pero hacia la mitad de la carrera abandonó, abrumado y lleno de dudas. «Aunque fueron solo dos semanas, estaba confundido y no sabía si la arquitectura era lo que quería hacer toda mi vida. Al final volví, claro. Ahora que veo este episodio en retrospectiva fue un momento importante. Imagínate no tener dudas nunca. Ahora veo ese episodio con cariño».

Su estudio tiene catorce años de funcionamiento sin parar, con una arquitectura que sorprende y se adecua perfectamente al entorno. ¿Cuál es el secreto para continuar en un mundo profesional donde hay tanta competencia? Responde a la pregunta usando una metáfora de surf, que es uno de los deportes que practica, además del jiu- jitsu y jogging. «Es como si entraras al mar con la tabla y dejaras de remar, esperando que las olas lleguen solas. Eso es imposible, tienes que luchar tus olas, tanto como el trabajo. Lo mismo sucede con en el estudio de arquitectura», finaliza Augusto. Que la ola no acabe nunca.

Casa de playa de Augusto de la Piedra

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