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Preparen la candela

Texto: Christian Reto

El cocinero Jaime Pesaque le ha dado vida a ‘500 Grados’, una propuesta culinaria que juega con fuego para darle vida a deliciosos platos.

Este restaurante es un teatro donde, más que los cocineros, los protagonistas son los hornos. Pesaque le ha puesto nombre a dos de barro que se ubican tras una barra que da la bienvenida a cada comensal que entra a ‘500 Grados’: Celsius y Fahrenheit. En uno de ellos se preparan masas como pan, empanadas y pizzas artesanales; en el otro, «preparamos platos en cocciones un poco más lentas, como verduras, pancetas e incluso las frutas que acompañan algunos cócteles», dice Jaime. Ambos hornos siguen el mismo guion a coro. «Son los productos contra el calor».

En ‘500 Grados’ todo insumo pasa por los hornos. «Ya, está bien, excepto las ensaladas», bromea el cocinero. «Pero si tengo que ha- cer unas cebollas caramelizadas o trabajar el tomate para que sea salsa, también pasa por allí. Puede que algunas partes se quemen más que otras, pero no queremos ser perfectos», dice. «En el tema de los hornos de leña, buscamos la imperfección, porque a las brasas no se

las puede controlar tanto como en un horno con tecnología de punta. Eso es lo que buscamos, que la cocina sea más real, más al ojo… a la mano, como antes». Una concepto que sirve en cada uno de los 50 platos que conforman la carta, y en sus cocteles, donde juega con los grados, de alcohol, por supuesto. Los imperdibles del chef son el ‘Osobuco de kilo y medio’, para compartir en almuerzos o cenas. «Un gran pedazo de carne con un hueso gigante que braceamos en leña. También tenemos un pollo bebé ahumado, unos chorizos artesanales que hacemos atrás en el taller, un choclo al que llamamos ‘Choclo Diablo’, que es batido con un poco de crema de queso parmesano y mantequilla de hongos porcón, y la pizza ‘to go’, el primer concepto para llevar que estoy aplicando», dice. Para aquellos que llegan por la mañana al restaurante, pueden disfrutar del toque especial que el barista Harry Neyra, un colaborador externo experto en café que trabaja de la mano con ‘500 Grados’, le pone a los desayunos.

Jaime Pesaque consideró a San Isidro como el distrito perfecto para este restaurante, que abre desde las siete de mañana y cierra a la una de la madrugada. «El 90% de nuestros clientes nocturnos llega caminando», agrega. «Quiero que este sea considerado el restaurante del barrio, porque hacemos una cocina muy aterrizada sin ser pretenciosa y a muy buen precio. Un lugar casual, con buen ambiente y comida artesanal que puede provocarte muy seguido».

El local de ‘500 Grados’ se diseñó a manera de terraza subterránea, ideal para los días de sol e incluso más para las noches. Jaime Pesaque invierte todo su tiempo en este concepto que reconoce como un nuevo hijo, pues quiere establecerlo antes de que en mayo reabra el clásico Mayta en La Mar de Miraflores por su décimo aniversario.

 

Allá nos vemos
Av. Camino Real 1281, San Isidro. L – D: 7 a.m. a 1 a.m.
Reservas: 954 604 536

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