/jquery.cycle.all.js
Inicio > Lifestyle > Arquitectura e Inmobiliaria > Hay que venir al sur

Hay que venir al sur

Cada vez más personas hacen del sur de Lima un hogar permanente todo el año. Infraestructura, educación y comercio los acompañan.

Por: Stefano De Marzo

Comencemos por dejar en claro que Lima tiene una vocación de crecimiento horizontal. Ya sea por usos o por costumbres las personas no están acostumbradas a vivir en mucha altura. Siendo la Panamericana Sur la vía más eficiente para salir de Lima, es natural que el crecimiento se dirija hacia allá.

En general, existen tres líneas de desarrollo que van desde Lurín hasta Cañete. Por un lado, lo industrial, que está presente en la zona de Chilca y con un carácter más liviano en Lurín. También las casas de campo en Pachacamac, Azpitia y Mala y, por último, el desarrollo de proyectos inmobiliarios de playa a lo largo del litoral. Según los expertos, la Panamericana Sur será la nueva Javier Prado de Lima en el corto plazo. Sin embargo, dentro del tramo que comprende de Villa a Cañete, se dice que el sur chico es el nuevo boom.

Inversiones integrales

Actualmente, existe una gran inversión en curso en lo que se refiere a infraestruc- tura. En los últimos cuatro años el precio de las viviendas en algunos balnearios del Sur Chico como Punta Hermosa y San Bartolo se ha triplicado, pasando en promedio de US$ 500 a US$ 1500 el metro cuadrado, y se estima que en los próximos años llegaría a los US$ 2000, según recogió un reportaje del diario La República de febrero de 2016. Ello se suma a proyectos de centros comerciales y universidades, así como a proyectos inmobiliarios de diversa índole.

Pero no solo eso. Además de los proyectos de casa de campo y casa de playa, la zona sur muestra interesantes polos de desarrollo industrial, así como un atractivo potencial para el retail moderno. Prueba de ello fue la inauguración el año pasado del InOutlet, en Lurín, proyecto comercial en el que Parque Arauco invirtió 21.6 millones de dólares. Según sus directivos, se han planteado una estrategia de desarrollo que pretende establecer un circuito turístico, gastronómico y de shopping en Lurín. Asimismo, se esperan más inversiones en centros comerciales en el Sur Chico para los próximos años.

Muchos colegios premium ven potencial de desarrollo en distritos como Lurín y en zonas como el Sur Chico. Al Cambridge College, que se ubica en Villa desde hace algunas décadas, se han sumado las propuestas educativas de Villa Per Se, Lima Villa College y Áleph. En Punta Hermosa, incluso, existe un nido desde hace algún tiempo (el nido Punta Hermosa). Por otro lado, si la Universidad Científica del Sur tiene ya algunos años en la zona, se proyecta que en un terreno de 20 hectáreas en Santa María del Mar
la Universidad Católica, junto a Gastón Acurio, erija una facultad de gastronomía, hotelería y turismo. Como se puede ver, el sur ya no es solo balnearios ni destinos temporales.

El sueño de vivir en la playa 

Marcela Succar es publicista y trabaja en Barranco. Comenta que siempre quiso vivir en la playa, era el sueño de su vida. “Levantarme y ver el mar, acostarme escuchando su sonido”, señala. Todas las mañanas se levanta muy temprano en Punta Hermosa, donde vive de manera permanente desde hace un año, salea correr y antes de ir a Lima a trabajar como directora de marcas en la agencia Circus Grey, pasa por el mercado y se toma un jugo de frutas. Hace ocho años que iba a Punta Hermosa. En verano siempre trataba de quedarse a dormir o, por lo menos, ir los miércoles para cortar la semana. Era una cuestión de desconectarse del día a día en el trabajo. En noviembre de 2015 decidió que se iba a la playa por un tiempo hasta decidir qué hacer con su casa en Lima. Hasta el momento no ha regresado.

A pesar de las maravillas de vivir en la playa, comenta que existen algunos aspectos por mejorar en el sur chico. Al menos, la zona donde vive es un tanto desolada. “Es medio fuerte cuando llego sobre las 9:00 pm y está totalmente vacío. A veces hasta da un poco de miedo, pero cuando entro a la casa todo pasa”, dice Marcela. Por lo demás, comenta, no hay muchos más desafíos en vivir ahí. “Ahora tenemos tiendas gourmet, de ropa, restaurantes riquísimos de todos los tipos. La verdad es que lo único que podrías necesitar es un supermercado, pero en Lurín tenemos uno y camino a Lima hay otros”.

MARCELA_075 ret Resized

Un ambiente sano y sin bulla

Karina Fernandini y Christopher Terry son felices en San Bartolo. Sobre todo por la calma con la que se vive. Sin bulla, tráfico ni estrés. Comentan que quisieron darle la oportunidad a su hijo Nicolás de crecer en un ambiente sano, libre y alejado de tanto cemento y delincuencia. Para ellos los beneficios están en una vida más sana y tranquila. “En Lima la gente vive apurada, se maneja de manera agresiva, suenan las bocinas a toda hora. Acá no existe eso, vives tranquilo y vas a tu ritmo”, comenta Karina.

Lo que más le gusta es despertarse frente al mar, correr tabla y respirar aire puro. “Eso no tiene precio. Llevas una vida más de pueblo. San Bartolo todavía no está tan poblado como otras playas del Sur Chico. Caminas tranquilo sin miedo a que te vayan a robar, vives sin apuro”, añade la pareja. Karina vive desde hace casi cinco años ahí, Christopher desde hace nueve. Él tiene un hostal que funciona todo el año (Hostal 110). Sin embargo, comentan algunos desafíos del día a día. Por ejemplo, el abastecimiento de agua. En invierno no hay problema, pero en verano suelen pagar hasta dos camiones cisternas al día para abastecer la casa y el hotel. “En verdad al distrito le falta tanto…. pero yo soy feliz con lo que hay ahora, hay donde comer rico, parque, mercado, bodegas, panadería, en fin, mejoraría muchas cosas, pero no le metería cadenas de supermercados o cosas así porque pienso que perdería un poco su encanto y le quitaría trabajo a la gente que vive acá”, señala Karina.

KARINA_235 ret Resized

Sur en familia

Bruna Cafferata y Gonzalo Merino se casaron a fines del año pasado en Punta Hermosa. Para ellos y sus familias, es su playa de toda la vida. Siempre se mudaban durante el verano. Luego de casarse decidieron quedarse todo el año mientras buscaban casa en Lima. “Sin embargo, se nos ha hecho muy fácil la vida en el sur y nos encanta porque cada vez más amigos están tomando la decisión de vivir todo el año y por eso estamos súper cómodos”, comenta Bruna.

Están felices de vivir en el Sur Chico por su tranquilidad. Para ellos los beneficios son la seguridad (ya que todos se conocen) y que están a cincuenta minutos de Lima en hora punta (más rápido que ir de San Isidro a La Molina). “Lo que más nos gusta es estar frente al mar y sobre todo vivir sin el estrés de la ciudad. Dormir con el sonido del mar no tiene precio”, asegura Bruna. Lo único peligroso, comentan, es la carretera: “En verano hay bastantes carteles de publicidad e iluminación, así como grúas o carros de las compañías de seguros en caso tengas una emergencia, pero en invierno no hay nada de eso”. Consideran indispensable poner más postes de luz en la carretera, por lo menos hasta San Bartolo o Santa María, para que así cada vez más personas piensen en mudarse al Sur Chico.

Algunos comentan que si llega más gente a los distritos del sur a vivir todo el año estos perderían su encanto. No obstante, la mayoría piensa lo contrario. Más personas instaladas exigirán mejores servicios de seguridad y abastecimiento de agua. El futuro parece estar hacia allá. El sur como nuevo norte de la ciudad.

Comentarios

comentarios

Notas de interés

DSC_5919 ret

Sushi al paso

Shoyu sushi house le ofrece una gran variedad de platos japoneses hechos con insumos frescos, ...