/jquery.cycle.all.js
Campaña Adidas BURST
Inicio > Lifestyle > La isla en donde nadie muere

La isla en donde nadie muere

A unos 1 500 kilómetros del polo norte, se ubica Longyearbyen, capital del archipiélago Svalbard. Aunque podría sonar bastante lejana, esta localidad ha sabido trascender por diversos motivos: es una de las ciudades pobladas más septentrional de la Tierra y, además, alberga la famosa Bóveda del fin del mundo, espacio donde la humanidad guarda semillas de emergencia ante una posible catástrofe mundial. Sin embargo, la característica más peculiar de Longyearbyen es, quizás, su ausencia de muertos.

Lo cierto es que, a pesar de tener una rutina de vida bastante movida [hay Internet, discotecas, piscinas, iglesias, hoteles, entre otros], y acoger a una población de más de 2mil personas, Longyearbyen no está hecha para morir. Al menos así lo determinaron las autoridades hace aproximadamente 70 años.

NORWAY

La responsabilidad recae sobre un grupo de investigación científica que, a principios de 19000, exhumó algunos cadáveres de personas que habían fallecido a causa del virus de la influenza, con la esperanza de que el frío conservaría los virus. Efectivamente, los microorganismos aún se encontraban allí y el equipo logró crear una vacuna contra esa pandemia. Además, notaron que los cadáveres estaban en perfecto estado de conservación en gran medida gracias al hielo que los cubría.

A partir de este hallazgo, hubo una pequeña ola migratoria hacia Longyearbyen por parte de personas que creían que, en algún punto de la historia, el hombre podría curar y resucitar a un cuerpo congelado, por lo que se trasladaban a la isla para esperar la muerte.

La solución fue prohibir las inhumaciones en la zona, entre otras medias más extremas. Por ejemplo, en  Longyearbyen no está permitida la construcción de rampas para discapacitados en los edificios para que los ancianos no puedan instalarse y morir en la ciudad. De igual forma, si alguien fallece de casualidad en la isla, las gestiones para devolver su cadáver a casa son prácticamente inmediatas.

En conclusión, en Longyearbyen puedes nacer, crecer y divertirte, pero eso sí, morir es un negocio que no te saldrá a cuenta.

Comentarios

comentarios

Notas de interés

Soluciones ecológicas

Texto: Martín Hernández / Fotos: Oliver Lecca Carolina Taboada es creadora de ‘Ecologics’, una empresa ...