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México a todo color

Un viaje por la costa de la Riviera Nayarit en México, un paraíso frente al mar que merece ser visitado para olvidarse del mundo. Querido viajero, siga nuestra ruta y, por favor, piérdase en sus paisajes.

Fotos: Arturo Bullard

Nayarit - Vallarta (49 de 77)

El viaje comienza en Guadalajara, cuna y hogar del tequila. Primera parada: la Casa Hacienda José Cuervo, donde la historia del tequila más famoso del mundo comenzó en 1975. Punto obligado para aprender un poco más de la historia de esta aguardiente, su proceso de producción y su cata responsable. Algunos shots después, [si bebe, no maneje], la ruta continua hacia la Riviera Nayerit, un despliegue de playas que promete relax y preciosas fotografías, y que sin duda despertará la más insana envidia de los amigos de sus redes sociales. Comencemos.

La Riviera Nayarit, enclavada en la imponente Sierra Madre Occidental y bañada por las aguas del océano Pacífico, es sin duda uno de los destinos más atractivos de México, presumien- do a sus espaldas una verdísima selva montañosa, mientras que por su frente se abren islas bañadas por un mar cristalino. A lo largo de la costa nayarita hay playas para todos los gustos: si se busca lujo, las hay con impresionantes complejos hoteleros, como Punta Mita; si lo que se busca es relajarse, existen playas tranquilas y poco concurridas, como Manzanilla [perfecta para pasear en familia]; y para los amantes del surf están las playas con olas perfectas, como Guayabitos. Y por si fuera poco, a los encantos de esta región se le suman islas, manglares y pintorescas ciudades. También es hogar de playas solitarias y pueblos con una extraordinaria riqueza natural.

La playa San Francisco [o San Pancho, como la llaman los locales] es una ribera que desde la carretera no insinúa ni promete nada. Ese quizá sea uno de sus encantos, desvía a viajeros de poca fe y se queda solo con aquellos conocedo- res y aventureros. San Pancho es una pequeña joya de arena blanca y oleaje parejo que continúa teniendo el espíritu de un pueblo de antaño, con calles empedradas y caballos como medio de transporte. En este balneario se pueden encontrar galerías de arte como la Haus der Kunst, que se mudó desde la ciudad de Gua- dalajara y donde se exponen piezas de arte local e independiente; restaurantes gourmet y hasta centros que ofrecen clases de yoga.

Nayarit - Vallarta (61 de 77)

Sayulita y Vallarta

Muchas personas que conocían Vallarta, antes de que tuviera la fama que hoy tiene, dan fe de que Sayulita es muy parecido a lo que era antes. En esta playa no se encontrarán discotecas y grandes hoteles. Se convierte en un destino perfecto para el relajo. La perso- nalidad de este lugar hará recordar los años setenta, la cultura hippie-surfista y la onda arquitectónica al estilo boho chic. Acá todo es olas, buena vibra y comida deliciosa [no puede dejar de probar el Pescado Sarandeado o las albóndigas de camarón]. En sus calles empe- dradas se podrá encontrar desde pequeños negocios de comida típica, panaderías donde se ofrece una gran variedad de pan recién horneado y, por supuesto, elegantes restau- rantes a la orilla de la playa donde se puede disfrutar de una cena a la luz de las velas.

Desde aquí es fácil conocer en tan solo un día las Islas Marietas, reconocidas a nivel mundial por resguardar una playa escondida dentro de un cráter, La playa del amor. Fotografías im- perdibles: las cavernas de piedras erosionadas por la fuerza de las olas. Pero si lo que quiere es movimiento y fiesta, siempre estará Puerto Vallarta. Si bien es el lugar más conocido y comercial de este circuito playero, nunca deja de sorprender. Ya aquí, es recomendable hos- pedarse en un resort todo incluido. Nosotros recomendamos el Grand Fiesta Americana, con una vista espectacular al mar, ubicado frente a un largo malecón y cerca al mercado de artesanías, que es un cofre lleno de tesoros locales.

Este viaje es una buena excusa para descu- brir la gastronomía local y embarcarse en ese otro delicioso periplo: el que se da en la mesa bocado a bocado. Deléitese con un buen pozole, con los famosos chilaquiles, el agua de Jamaica, los tacos al pastor con piña y muchos otros platillos. Pero esa ya es otra historia, una que solo se disfruta probando. Buen viaje… y buen provecho.

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