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Ricky Martin: Maestro de su propia vida

Antes de su concierto sinfónico en Lima, Asia Sur entrevistó al cantante boricua, explorando su valentía, vulnerabilidad y resiliencia en su vida y carrera artística. Publicado: 29 de diciembre de 2023

Mirando su gran trayectoria desde el presente, la ansiada búsqueda del equilibrio no ha resultado nada fácil para un artista que precisa de ese balance y cuyo apego a su familia ha sido la manera de sobrellevar más de una dura prueba al afirmar que daría la vida por ellos. «Soy feliz, mis hijos están conmigo, tenemos salud, que más se puede pedir a la vida. Estoy muy bien».

Amante del yoga y la meditación, Ricky ha pasado por momentos que han templado su carácter fuertemente. El primero de ellos se dio el 29 de marzo de 2010, cuando remeció a la escena musical al convertirse en la primera estrella hispanohablante en salir del closet, algo que, lejos de enfrentarlo con su público, creó una mayor empatía con ellos a contracorriente del profundo conservadurismo que aún impera en nuestra sociedad.

«Quiero pensar que el cariño que recibo no tiene nada que ver con mi orientación sexual, tiene que ver con mi música y lo que doy en un escenario. Y, por supuesto, es algo que valoro muchísimo. Sin mi público no hubiese sido capaz de tener una carrera de más de 30 años. Pudiera seguir hablando de mí, pero, lamentablemente, no todos tienen la misma experiencia que he tenido yo y deseo con todo mi ser que en el mundo entero deje de existir el odio y la discriminación por ser simplemente quien eres. Se ha avanzado mucho, pero desafortunadamente seguimos viendo en las noticias las injusticias y los actos deplorables que se cometen en contra de nuestra comunidad. Quisiera que llegara el día donde ni siquiera se tenga que cuestionar a las personas por ser quienes son».

Tan contundentes expresiones no ha de llevárselas el viento, ya que la historia de vida de Ricky Martin tiene innumerables muestras de generosidad y sensibilidad que lo delatan como un alma noble y filántropa y que lo han llevado a ser embajador de la UNICEF. Y es que el amor que siente por los niños se percibe desde la relación con sus hijos Matteo, Valentino, Lucía y Renn y es lo que lo ha hecho a ser un ardoroso defensor de la infancia ante los peligros de las muchas mafias que trafican con menores: «La trata, sobre todo de niños, es un crimen organizado que existe y hay mucha ignorancia al respecto. Esto está pasando todos los días, en todas partes del mundo y ahora con las redes sociales se le ha hecho aún más fácil a estos criminales acercarse a sus próximas víctimas. A esto se debe que siga alertando e informando sobre este problema global. Llevamos años luchando y aunque es algo que no se va a acabar de la noche a la mañana, si podemos salvar vidas, todo esfuerzo valdrá la pena».

«Mi recuerdo más particular del Perú es el cariño de su gente».

En medio de ese agitado ritmo de vida en el que conviven el artista y el hombre de principios, este año su mundo pareció resquebrajarse con la separación de su esposo, el pintor sirio Jwan Josef, cuya relación de 6 años culminó con un divorcio que ambos llevaron en buenos términos y con la discreción que caracteriza al artista portorriqueño.

La circunstancia, lejos de quebrarlo emocionalmente, lo devolvió casi de inmediato a los estudios de grabación y en setiembre presentó la reversión de su balada de 1996: ‘Fuego de noche, nieve de día’ a dúo con el mexicano Christian Nodal y que le permitió salir del terreno del pop latino al que nos tiene acostumbrados para darle un trasfondo sinfónico más acorde con el espíritu de las giras que viene realizando: «Me gusta hacer las cosas bien y que todo lo que presente esté al nivel que el público se merece. La perfección no existe, así que solo me concentro en dar lo mejor de mí».

La seguridad con la que Ricky se expresa resume una carrera que empezó cuando solo tenía doce años y llevó su innata habilidad para el canto y el baile a través de una plataforma que parecía asegurar llevó su innata habilidad para el canto y el baile a través de una plataforma que parecía asegurar el éxito instantáneo. Cuando boy bands anglosajo- nas como los ‘New Kids on the Block’, ‘Backstreet Boys’ o ‘N’Sync’ aún no maravillaban al mundo, Ricky Martin pasó a sumarse al suceso de ‘Menudo’ en su natal Puerto Rico, agrupación donde no desentonó un ápice y que fue su carta de presentación para las ligas mayores de la música. Pese a que todos le auguraban un gran porvenir, él veía su propio camino de otra manera.

«Honestamente lo único que pensaba es que quería cantar y actuar. Era muy joven para saber lo que la vida me tenía preparado». Pero si a alguien le quedaban dudas que el chico tenía potencial de sobra en el mundo del entretenimiento, el pasar en 1985 por dos episodios de la comedia televisiva de la ABC, ‘El Crucero del amor’, solo confirmó las grandes expectativas puestas en él. Era el momento de dar el gran salto y en 1991 hizo las maletas y partió a Ciudad de México para empezar un proyecto solista que tuvo su primera parada con su participación en la telenovela ‘Alcanzar una Estrella II’, donde fue parte de la ficticia banda ‘Los muñecos de papel’.

Por supuesto, no le costó mucho robarse el protagonismo y ese mismo año lanzó el álbum ‘Ricky Martin’, donde hits como ‘Fuego contra fuego’ y ‘Juego de ajedrez’ terminaron de instalarlo como el nuevo gran talento de la música latina y con esa peculiar melena que fue el sello particular de sus primeros años.

Doce discos después, el hacer un obligado balance de aquel camino que lo ha elevado como el latino más influyente de la escena musical, lo hace un hombre agradecido con la vida y seguro de cada paso que ha dado: «Me siento muy afortunado de continuar haciendo lo que más me apasiona en la vida desde que soy un niño. Gracias a esta carrera he podido recorrer el mundo y conocer a muchas personas que han dejado huella en mi camino. Me ha permitido usar mi voz, no solo para la música, también para ayudar y crear conciencia sobre los problemas que afectan a los niños y a la comunidad.

Cada experiencia que he vivido y vivo forma parte de mi crecimiento profesional y personal. No hay mejor escuela que la vida». Dentro de ese espectro, la fama puede llegar a ser un arma de doble filo que él ha aprendido a domar para no sucumbir a las tentaciones de una vida vacía que han hecho caer a más de un actor o cantante: «Debes aprender a vivir con lo bueno y con lo malo. No significa que sea fácil, pero es algo que viene con la carrera. Lo importante es mantenerte enfocado en quien eres, en tu vida, tu entorno y entender que las opiniones de otras personas, son simplemente eso, opiniones. No son tu realidad».

«Quisiera que llegara el día donde ni siquiera se tenga que cuestionar a las personas por ser quienes son».
«Gracias a esta carrera he podido recorrer el mundo y conocer a muchas personas que han dejado huella en mi camino».

En el panorama actual en el que la música urbana ha pasado a ser parte fundamental de la escena latina, Ricky no se ha cerrado ante ella y ha sabido transitar por esos rumbos, pero siempre de manera moderada y sin excesos, como un observador privilegiado que prueba de a poco lo nuevo sin embriagarse, y aunque no admite una influencia única en su estilo, él marca distancia con los purismos y no duda en señalar que se ve influido constantemente por todo lo nuevo. «Me han hecho esta pregunta muchas veces y siempre digo que cada género tiene su espacio y su público. La música es una forma de expresión y creatividad… es una de las pocas cosas en la vida donde puedes ser realmente libre. ¡Mientras más variedad exista, mejor!».

En este punto, más de uno podría creer que siendo un artista definido por su herencia latina, este rasgo podría tomarse como la clave de su éxito, pero él lo ve de otra manera: «Creo que el secreto del éxito es el trabajo constante y no renunciar cuando las cosas no te salen bien. Yo siempre he tenido este sueño y no he dejado de trabajar en él desde que tengo doce años. Eso para mí ha sido la clave». Si bien la música es su faceta más popular, la actuación no es algo que él pretenda dejar de lado en absoluto. Su yo natural como histrión ha aflorado en más de un videoclip o en series como ‘American Crime Story’ o ‘Glee’ y ya anuncia nuevos retos al respecto: «Justo el año que viene tengo dos series de televisión en las que estoy trabajando y que han representado un reto importante. Estoy loco porque ya lo puedan ver porque ha sido un proceso que me ha dejado un aprendizaje muy valioso».

El ritmo de una carrera demandante, el estar siempre atento a los suyos y el dedicar tiempo a las causas nobles que tanto apoya suponen un equilibrio entre trabajo y vida personal que no se percibe nada fácil, pero Ricky nuevamente lo ve todo con calma y desde la perspectiva de quien no deja un detalle al azar:

«Tengo una agenda muy organizada, un equipo que entiende que mi familia es mi prioridad y que no puedo estar alejado de mis hijos por más de tres días. A veces se complica por cuestión de logística de la gira o por los horarios escolares, pero tengo a mi madre y familia que me ayudan mucho cuando yo no puedo estar en un momento determinado». Y desde la serenidad con la que Ricky Martin se confiesa ante nosotros desde todas sus facetas, no puede evitar emocionarse al pensar que pronto estará en nuestro país para la presentación de un recital sinfónico en el que estará acompañado por más de 60 músicos: «Mi recuerdo más particular del Perú es el cariño de su gente. Aunque no he ido en mucho tiempo, siempre me escriben por las redes y ese amor está intacto.

Obviamente, la comida peruana está a otro nivel y ya tengo muchísimas ganas de llegar y reencontrarme con todos ustedes y poder presentarles mi concierto sinfónico. Es algo nuevo que me tiene muy emocionado porque ha sido recibido de una manera maravillosa en cada país que lo hemos presentado. Es un sueño que siempre había tenido y que por fin ahora lo estoy cumpliendo. El repertorio incluye las canciones que todos ustedes han hecho éxitos y, por supuesto, la fiesta estará presente. La vamos a pasar muy bien, ¡No veo la hora de llegar a Perú!». Un hombre feliz y un artista realizado. El público estará más que dichoso por sentirse contagiado de la buena vibra que el boricua despliega en los escenarios y fuera de ellos.

«Este concierto sinfónico es un sueño que siempre había tenido y que por fin ahora lo estoy cumpliendo».

Ricky Martin Sinfónico: Viernes 19 de enero, 8:00 pm. Estadio Nacional de Lima. Venta de entradas en Joinnus.

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