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La diseñadora que viste a las novias

En los últimos cuatro años ha vestido a innumerables novias. Su carrera como diseñadora de modas empezó a tomar forma en ese rubro tan especial y luego se diversificó notablemente, al punto que este año se presentará por primera vez en un LIF Week. El 2017 se presenta con varios retos: por un lado, la renovación de la marca que lleva su nombre; por el otro, su vestido de novia más complicado: el propio. 

Por: Teo Pinzás | Fotografía: Paolo Rally

YAHEL 1

Vestir

Del lat. vestire.

1. Cubrir o adornar el cuerpo con ropa.

Vestido

Del lat. vestitus.

1. Prenda o conjunto de prendas exteriores con que se cubre el cuerpo.

2. Traje enterizo de la mujer.

1. El método

Conversar con Yahel es sencillo porque es simpática y tiene una gracia natural que hace agradable su compañía. Podría ser una habilidad desarrollada al cumplir con el arduo trabajo de desentrañar el deseo de cada novia para materializarlo en telas, encajes, cortes y tules, pero nunca lo sabremos. Un poco psicóloga, bastante artista, racional pero siempre abierta al juego permanente de la imaginación, es una persona empática que tiende puentes con sus clientes porque “así es como debe ser, cada vez que viene una novia es un voto de confianza y de entrega absoluta, si algo sale mal es tu culpa”. Ella vive el proceso completo con la novia, su estrés y su alegría, pero “no es un trabajo de un día, sino de meses, y llegas a formar una relación con la clienta, la vas conociendo. Es súper importante eso y creo que hay que tener un poco de olfato sobre cómo es la persona”, puntualiza. Para ella, un vestido de novia no se reduce a una simple transacción comercial sino que es un proceso creativo conjunto, un viaje emocional en el que novia y diseñadora cocrean un vestido durante meses. Yahel estudia bien a la persona, imagina, se proyecta y, sobre esa base, diseña. Su método puede parecer heterodoxo, incluso agotador, pero al final sus vestidos reflejan la esencia de cada clienta. Y como toda novia es diferente, no hay jamás un diseño repetido, son todos exclusivos.

2. El primer vestido

Son ya cuatro años al frente de su exitoso atelier ubicado en la calle La Pinta 159, en San Isidro, pero Yahel recuerda su primer vestido de novia como si fuera ayer. Después de haber estudiado diseño en Barcelona y Londres, necesitaba una novia sobre la cual plasmar lo aprendido. La elegida fue Fiorella Gallardo, una amiga de Ancón a la que conocía desde pequeña. Esta colaboración, nacida de la amistad, cambiaría la vida de Yahel para siempre.

Hasta el día de hoy, Fiorella recuerda que amó su vestido, particularmente por la cantidad de detalles: “Yahel es súper detallista y jugó un montón con las telas, porque no tenía una sino tres. Era un vestido dinámico y, para haber sido una boda en la playa, cumplió totalmente con mis expectativas. Yo quería algo divertido, con color pero elegante, que no rompiera demasiado el esquema. Ella combinó una tela perlada, una verde y otra melón para que el vestido tuviera la paleta de colores del sunset, que fue la hora a la que me casé”, me cuenta, dejando en claro que su satisfacción fue absoluta. “En esa ocasión yo le dije: Vas a ver, a partir de ahora todo será diferente, y así fue, le ha ido súper bien; es más, varias chicas de nuestro grupo se han hecho sus vestidos con ella”. Y es cierto, después del primer vestido, las cosas avanzaron rápidamente para Yahel.

YAHEL 2

3. Una nueva imagen de marca

La marca de Yahel Waisman es su propio nombre, con lo que busca enfatizar que el trato personalizado y su gusto personal están asegurados. A pesar de ello, el año pasado, tras cuatro años de actividad exitosa, llegó la hora de dar el salto al siguiente nivel. ¿Cómo renovar una marca que lleva tu nombre? “Yo hice el cambio de imagen porque sentía que a la marca le faltaba unidad en redes sociales, en imagen. Quería mejorar esa estructura y cambiar mi logo, pero no recibía buenas propuestas. Cuando decido dar este giro de imagen, los chicos que ahora manejan mi branding me mostraron una idea que me encantó desde que la vi. Yo les di varias pautas y ellos captaron el look and feel de la marca en un segundo, porque yo quería que se note que es una marca moderna, pero romántica y súper etérea, no quería que se viera clásica, sino fresca, elegante y dirigida a clientes premium”, precisa Yahel.

Harry Stennings y Yanise Orrego son los brand managers de Yahel. Para la reingeniería de la imagen de su marca, ellos resaltaron “el romanticismo, la elegancia y sobre todo la exclusividad. Nuestra propuesta para la nueva imagen fue crear un monograma que incorpora sus iniciales y que, al fusionarlas, forma un vestido. La idea es que ese símbolo sea recordable y reconocible para todos”, señalan a dúo. Además, Harry y Yanise también se encargan de manejar los medios digitales de la marca y trabajan el packaging, entre otras tareas. El siguiente paso es incluso más ambicioso: instalar un nuevo atelier en una calle céntrica y, quién sabe, tal vez implementar una tienda virtual a mediano plazo.

4. El debut en LIF Week

La nueva imagen de la marca se lanzó en febrero con el timing ideal para llegar bien a LIF Week en abril. Esta será la primera participación de Yahel, quien llega con su colección The Secret Garden, inspirada en la naturaleza y las flores. Se trata de 15 prendas, sobre todo vestidos largos de líneas simples que Yahel ha trabajado en una paleta de colores suaves con acentos, y en materiales como tul y terciopelo, con patchwork y encajes, como si se tratara de plantas trepadoras. Lía Lázaro, su stylist desde hace cuatro años, la ha acompañado a lo largo del proceso de creación de su colección debut. Según ella, “sus vestidos tienen un diseño diferente a lo que hay en el mercado, son para mujeres que buscan ser frescas, elegantes y naturales sin dejar de lado el toque sexy, porque ella juega mucho con las transparencias sin perder el detalle, como las cinturas marcadas o los escotes. Sus diseños destacan por la calidad de sus acabados y por el toque romántico de sus tejidos delicados”.

Yahel, por su lado, ya venía coqueteando con la idea de participar en la Semana de la Moda de Lima desde hace varias lunas. “Era algo que quería hacer hace tiempo, a la marca le tocaba dar un paso adelante, porque ya tenemos cuatro años haciendo vestidos de noche y de novia y era importante posicionarnos mejor en el mercado. Para este LIF Week empecé a trabajar la colección en diciembre, cuando fui a Nueva York a traer telas”, cuenta Yahel. “Es un trabajo bastante duro porque todo es súper nuevo, entonces tienes que atender clientes y hacer la colección en paralelo a tu actividad normal. Es una inversión no solo de dinero, sino de tiempo”, asegura. Pero más allá de las dificultades involucradas, el esfuerzo vale la pena, sobre todo porque vienen compradores boutique, que son ideales para diseñadores como ella, que buscan vitrinas afuera del país.

YAHEL 3

5. El vestido de novia de la chica que viste a las novias

Debe ser una curiosa tarea el tener que diseñar tu propio vestido de novia cuando eres una diseñadora de modas especializada en el rubro, y ese es el caso de Yahel. La historia cobra sentido en sus palabras: “Yo hago estos vestidos de novia y, como soy flaca, me los pruebo, en vez de probárselos a un maniquí, me los pongo yo. A veces miraba algunos y pensaba: ¿Qué me gustaría a mí si me fuera a casar?, y todos los vestidos los hacía inconscientemente con esa idea. Yo no me di cuenta de eso hasta el año pasado, justo antes de que José me pidiera matrimonio, y recuerdo que pensé: Yo me quiero hacer mi vestido. Y en realidad me voy a hacer tres”, confiesa, como si revelara una travesura: “Hay uno que nadie va a ver, que es para unas fotos súper especiales que quiero hacer con José, uno para la ceremonia y otro para la recepción”.

El matrimonio es la cereza de una larga relación con José Antonio Miró Quesada, un amor que viene desde las épocas colegiales, con todo y fiesta de prom incluida. Y aunque Yahel es judía y José es católico, ellos no se hacen problemas y tendrán un matrimonio civil con un cura y un rabino para las respectivas bendiciones. Los detalles de la gran fecha aún están siendo planeados y Yahel prefiere guardar el secreto.

Pero hay mucho que puede revelar sobre los matrimonios en Lima. Por ejemplo, las preferencias de las limeñas para sus vestidos de boda. “La limeña sigue bastante las tendencias. Considero que hay dos tipos de novias”, señala, “la tradicional, que quiere su vestido de princesa soñado y no busca innovar mucho, sino jugar seguro; y este otro tipo de novia súper romántica, que es en el que yo me enfoco. Se trata de esta nueva mujer que quiere sentirse libre, romper con los paradigmas del matrimonio, que no quiere sentirse disfrazada ese día, sino ser ella misma”, me responde contundente. ¿Cómo tú?, repregunto. “Una mujer tiene que disfrutar su matri pues”, dispara.

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