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Mozhdeh Matin – Ciertos telares

La diseñadora de modas peruana iraní continúa con Mozh Mozh, marca propia lanzada magistralmente en LIFWEEK 2015. Tras ocho años entre tejidos, el contemporary design que practica trasluce una vida de colorida antigüedad.

Por: Diego Olivas Arana | Fotografía: Iván Salinero – Phoss | Styling: Sara Vilchez

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Hace unos años, Mozhdeh Matin vagaba por uno de los espacios de libros de segunda del jirón Quilca cuando reparó en la ilustración de un monstruo en una ajada portada. El libro se llamaba Seres extraños del mar. Empezó a hojearlo, embelesada. Allí se toparía con una fotografía antigua de una electra pilosa: un organismo de apariencia angulosa, cuya viscosa y diáfana piel sitiada de poros remite a una prenda fantasmal. Por esos días, había visto el documental The Abyss (conocido como Fondos del mar), de la BBC, donde descubrió los imposibles seres de las profundidades marinas, como el pulpo dumbo o la medusa hydrozoa. Fue así como contempló la posibilidad de hacer una colección basada en tales colores y formas. Se adentró en la investigación de lo que sería su nueva colección de primavera-verano: tejidos confeccionados a mano, con una paleta de colores de reminiscencias marinas, azules, celestes, rojos y rosas. Trabajaría con un grupo de artistas shipibos del asentamiento de Cantagallo, en el Rímac, cuya cultura dio el toque idóneo a la colección. Pronto la presentaría como ‘Electrapilosa’ en el Flashmode 2012. Para Mozhdeh, todo sucede a través de la experiencia, un redescubrimiento al errar por la urbe limeña y el resto del país. Mozhdeh (29) descubrió el arte desde pequeña. Su padre es un vitralista y su madre solía diseñar su ropa y la de sus hermanas. Se conocieron en su Irán natal. Durante la revolución islámica, las familias de sus padres emprendieron el éxodo a lugares distintos. Consolidaron una relación epistolar por unos años, hasta casarse y mudarse al Perú. Se instalarían en Cajamarca, donde nacería Mozhdeh. Ella pertenece a la primera generación de iraníes peruanos: creció hablando el persa de sus padres. Culminando su etapa escolar en Lima, partió a Santa Cruz, Bolivia, para estudiar artes plásticas. Luego retornó a Lima para seguir tres años en Mod’Art: su primer año cerró haciéndose del primer lugar en el concurso de Jóvenes Creadores de Perú Moda 2008. Su promisoria performance en textilería la determinó a ser una knitwear designer. En el 2013 realizó una pasantía en Nueva York con la célebre artista textil Liz Collins y su proyecto Knitting Nation. Participaría en la Bienal Iberoamericana de Diseño en España. Expondría en San Francisco. El LIFWEEK 2015 marcó el debut de su firma con una colección fruto de sus viajes por las dunas de Paracas. Hace poco Mozh Mozh apareció en Vogue México, poco antes de que Mozhdeh regresará de una pequeña estancia en Nueva York, donde presentó la marca y aseguró su futura difusión de sus textiles en algunas de las boutiques más especializadas de la ciudad. “El concepto es experimental, pero siempre busco lo miso: vestir algo femenino, elegante, sutil, cómodo, y fácil de usar”.

Las prendas de las colecciones de Mozh Mozh se caracterizan por sus esenciales fibras naturales, de algodón o alpaca, trabajadas a mano. Ellas son el reflejo de su asociación con artesanos de diferentes partes del país. Ferviente viajera y apasionada de la artesanía y el folklor nacional, Mozhdeh transita comunidades de la sierra o la selva, descubriendo la maestría de sus tejedores. “Sé que no he nacido en la sierra peruana en vano. Podríamos decir que estoy formando mi propia escuela de tejido”. Su aproximación es tan voluntaria como natural: viaja para conocer a los artesanos, compartir con ellos, enterarse de su producción, indagando entre sus telares, combinaciones de colores, introducirles el textil contemporáneo. Ha pasado temporadas en las montañas de Cusco, Arequipa o Puno, por ejemplo. También llega dentro y en la periferia de Lima: hace poco llegó de ver los textiles de artesanos en Puente Piedra. Visita San Juan de Lurigancho o Villa María del Triunfo cada semana. No hace mucho, Mozhdeh percibió que sus piezas connotan cierta antigüedad. Ha vestido por años ropa vintage, sabe que la ropa vieja despide historias, emana vida. Los tintes naturales y el acabado tan minucioso como artesanal generan tal sensación. Allí su devoción por los textiles. Ella recuerda cómo algunos telares pueden sobrevivir quinientos años casi intactos: se siente el tiempo en la prenda, mas no refleja deterioro o vejez. En un par de centurias, lo mismo podría decirse Mozh Mozh.

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“Diseño sobre mi propia experiencia, en contacto con la realidad, con la gente y la era en la que vivo”. Para Mozhdeh, esto es diseño contemporáneo. La moda es parte de nuestro día a día. Atraviesa la sociedad. La usamos siempre, nos identificamos con ella. Es acaso un intento de reflejar aquello que llevamos dentro. Alguna vez, Mozhdeh leyó que la moda era el espíritu de la época. Las palabras trascendieron en el acto. Tal idea parecía haber descansado siempre, intraducible en su corazón. Sonrió tenuemente y se dijo a sí misma: “Es verdad”.

 

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