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El arte de la belleza

Cuando tenía 20 años, Ximena Moral había planeado una vida como diseñadora de interiores, pero el destino la llevó por otro camino: uno mejor. Tras el nacimiento de Noah, su hijo, decidió convertir aquello que tenía por hobby en profesión. Y fue así que, bajo el título de make up artist, se convirtió en una de las influencers más reconocidas de Lima.

Diciembre es una locura para ella. Tantos matrimonios, graduaciones, fiestas de promoción. Que el año acabe solo significa una cosa para Ximena Moral: más trabajo. Y, claro, ella no se queja. El pasado 16 de diciembre, por ejemplo, maquilló a veinte chicas en un solo día. Hizo malabares con cosméticos; también con el tiempo. Sin conversar, o en ‘modo robot’, bromea ella, puede dedicarle entre 30 y 40 minutos a cada cliente; incitando la conversación, un poco más. Y aunque ella prefiere lo segundo, muchas veces es inevitable que no intercambie muchas palabras con aquella persona que le confió su rostro. Gajes del oficio. Dicen que el negocio de maquillaje no solo demanda precisión sino también rapidez. Y es verdad. Al día, Ximena atiende entre 10 y 15 personas; y una vez a la semana graba contenido para su canal de Youtube [@XimenaMoral]. Trabaja duro.

En setiembre pasado, voló a Madrid con intenciones de vacacionar por un mes. Sin embargo, de lunes a jueves se la pasó estudiando maquillaje para novias en el Bajobé Make Up Studio. En su canal da consejos de belleza y habla de sus experiencias de vida. ¿Qué considerar para un desayuno saludable? ¿Qué tipo de maquillaje es ideal para Navidad? ¿Volvería con su ex? ¿Qué se siente ser madre a los 20? o ¿Cómo es un día con Noah? Material tiene como talento: de sobra. «Antes de abrir el canal, no tenía ni idea de cómo grabar o editar y era bastante tímida».

De verdad. Cuando empezó a maquilar a los 15 años, de casa en casa  y cobrando 20 soles por clienta, jamás se imaginó volverse tan trendy en redes sociales. Ximena le debe su reconocimiento en el mundo del maquillaje a la gimnasia. Si ella no hubiera sido parte de la selección de gimnasia aeróbica del Club Regatas Lima, no hubiera terminado siendo maquilladora. «En la gimnasia artística, era necesario maquillarse con tonos que combinaran con las mallas de deporte. Así descubrí que me gustaba esto. Mi madre diría que empecé agarrando sus cosas; pero para mí fue en la gimnasia: cuando maquillaba a todo el equipo», recuerda. Por aquellos años su madre también le obsequió un pequeño estuche con maquillaje. Y su camino se hizo más claro.

Ahora le llueven seguidores gracias a su condición de influencer: actualmente, tiene 52 mil 762 suscriptores  en YouTube y más de 139 mil en Instagram. Y las cifras siguen en aumento. Aquel 16 de diciembre que maquilló a una veintena de mujeres, fue el día que más le dolió la columna. Estar parada por casi seis horas tiene sus consecuencias. A los 17 dejó la gimnasia porque le detectaron una hernia. Los cinco médicos con los que consultó coincidieron que operarla era una solución muy invasiva. Así que la dejó estar y aprendió a convivir con ello. Dejó el ajetreo de las competencias e hizo de su hobbie su carrera.

Ximena no se despega de Noah, su hijo de dos años. No lo hace cuando maquilla y tampoco lo hizo para asistir a la sesión de fotos. Él es su motor y por ello lo cuida de la viralidad a la que ella está expuesta en las redes sociales. «Lo muestro en redes, pero no quiero que sea el centro de atención de mi canal». Lo cuida. «Este 2018, me voy a enfocar más en Youtube. Ampliar los temas, hablar más de moda. Tengo viajes programados y quiero enseñar eso». Y ya tiene a sus primera clientas agendadas. Todas novias. «El 2017 fue un año increíble, este también lo tiene que ser», finaliza.

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