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Vivir el amor

La bloguera de modas, Carolina Braedt [@fashaddicti] y el dueño de Café Zokya y ex Mister Perú Universe, Bruno Vega, son una armónica pareja que ha emprendido viajes alrededor del mundo y, además, la ruta de la convivencia.

«Yo sabía que tú me mirabas», le dice Carolina a Bruno, remontándose a los días del colegio Humboldt, donde ambos se cruzaban en los pasillos, pero aún no se saludaban. «La veía y me parecía simpática, pero nadie nos presentaba», agrega Bruno. Mientras ganaba el silencio, en un grupo de Whatsapp de solo mujeres -Carolina incluida-, las integrantes chismeaban sobre lo guapetón que estaba Bruno, Mister Perú Universe 2012. «¿Las atrasé? Sí. Nooo. Bueno, más o menos», ríe ella. Pasaron los años. Él ya tenía 22; ella 17. Él estaba en la universidad y ella seguía en el Humboldt, en la preparatoria. Ambos eran de salir poco a fiestas, pero un día, curiosamente, se les ocurrió ir a la reunión de un amigo en común, Walter, en Las Casuarinas. Allí recién hablaron. «Luego me acompañó a mi casa, que literalmente está al otro lado del cerro. Había que bajar y subir: unos 30 o 40 minutos caminando. Luego vino la primera cita. Me recogió del colegio y fuimos a almorzar cebiche en un restaurante en el cruce de Primavera con El Polo». Y nunca más se separaron.

¿Hubo un primer beso después de la comida?
Bruno: ¡Nooo! Paso a paso.
Carolina: Solo hubo manito.
B: De allí, salimos varias veces más, nos vimos en la reunión de ex alumnos, donde cada uno estaba con su prom y desde ese día estuvimos. Yo en la universidad y ella en el Abitur [Bachillerato Alemán]. No coincidíamos mucho por los horarios, pero esa etapa duró un par de meses, hasta que ella entró a la universidad a estudiar Marketing.

¿No te gritaban ‘chibolero’?
B: No, tampoco. Si en esa época hubiera tenido mi edad actual, 26, y ella 17, quizá sí.

¿Qué te gustó de Carolina?
B: Que era muy dulce.
C: Jajajaja.
B: Y que era muy madura para su edad.

¿Caro, qué no te gusta de él?
C: Creo que lo único que podría recalcar que no me gusta es que deje sus cosas tiradas encima de la silla. Tiene esta manía de quitarse el polo y dejarlo allí. Y le digo: ‘amor, si está limpio, guárdalo, si no, échalo a la ropa sucia’. Pero que esté en la silla es como un intermedio, como para que la prenda le dure un día más. Antes se amontonaban trapos encima de la silla, ahora ya no tanto, así que estamos trabajándolo.
B: Yo no me molesto, soy bien relajado. Solo cuando Caro se encapricha porque soy muy desordenado. Pero ella tiene su propio desorden, así que no es justo.

Ya viven juntos, ¡qué bien!
C: Ya son casi dos años. Antes, mi clóset era sagrado, hasta que empezó a poner sus zapatos, invadiendo mi espacio. Vivimos en la casa de mi madre, en Las Casuarinas.
B: Lo que pasa es que yo vivía en San Isidro y venir hasta acá era todo un viaje. Hasta que una noche me quedé a dormir, porque se me hizo tarde. Mis viejos me gritaron, pero se nos hizo costumbre. Además, me quedaba cerca de la universidad y de mi fábrica, que está en Ate.

¿Y el matrimonio? ¿Les llama la atención?
C: Más adelante. Recién tengo 21.
B: Sí, ya estamos juntos. El resto es un trámite.
C: ¿Un trámite? ¡¿Un trámite?!
B: O sea, algo legal. La verdad, la gente que se casa y se separa bien rápido por no haber convivido antes. Han viajado mucho, ¿verdad?
C: La primera vez fuimos a Alemania y Paris, a visitar a los abuelos. Luego, le pedí que me acompañara a Vancouver, a una feria de maquillaje. Pero le parecía aburridísima, así que se quedaba en el hotel.

¿Lo has agarrado de maniquí para maquillarlo?
C: No, cómo crees. Una vez me llamaron para una campaña donde él era modelo y tenía que maquillarlo. Se quejaba porque él me decía: ‘no me eches mucho’. Pero en el día no se deja tocar. En ropa, lo asesoro, o vamos de compras juntos.
B: Claro, ella tiene mejor gusto y le pregunto qué combina mejor.

¿Vestía mal antes de ti?
C: Normal. No como: ‘¡wow!’, pero tenía un par de cosas bien extravagantes. Como era modelo en Nueva York y Londres, tenía ropa por canje y, a veces, venía con unos pantalones estrafalarios. Así que cuando empezó a chambear compramos sus looks de trabajo. Ropa de adulto.

¿Son una pareja fashion?
C: Por mi lado sí, pero… ¿tú te consideras
fashion?
B: Normal, ¿no?

¿El destino más loco al que han ido?
C: Hawái. Tenía una playa kilométrica y
desértica: cero gente. En comparación a
Río, que para llena.

¿Anécdotas de viaje?
C: Fuimos a Los Ángeles, donde nunca llueve, nunca hace frío. Era la escala para ir Hawái y, por ende, teníamos las maletas llenas de ropa de verano. Llegamos y estaba a dos grados y llovía. Tuvimos que hacer compras.
B: En Vancouver me pasé una luz roja por centésimas de segundo. Nos regresamos a Lima y, dos semanas después, llegó la multa: con foto y todo. 300 dólares. Estaba más asado.

A todo esto, ¿quién agregó a quien primero al Facebook?
B: La verdad es que Carolina me agregó, pero ella nunca lo va a aceptar.
C: ¡Qué mentira!
B: Así que buenoooo. Yo no tengo ningún problema en decir que yo la agregué.

Se escuchan risas.

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