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Vidas [no tan] ajenas

Verónica Álvarez es instructora de sexy dance y dancehall en la academia D1, de Vania Masías. El año pasado formó parte del elenco del musical En el Barrio. Este año formará parte de la primera versión en español de In the Heights, obra de Lin-Manuel Miranda que inspiró el musical peruano, en Washington. Interpretará a Vanessa, el mismo personaje que encarnó aquí.

Por: Jesús Cuzcano

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Vanessa entra a escena como un vendaval que, en vez de papeles, se lleva de encuentro las miradas de todos sobre el escenario. Bambolea las caderas como nadie. Ella, la chica de piel morena, cabello negro y tacones altísimos, es uno de los personajes principales del musical In the Heights. Es una empleada de salón de belleza que exuda sensualidad, vive con su madre alcohólica y sueña con salir del lugar donde se encuentra, Washington Heights, para comprar un apartamento en el centro de la ciudad. Porque quiere ser famosa. Porque cree merecerlo.

Cuando de fondo, luego de su aparición, suena una tonada de piano que termina conviertiéndose en un ritmo de salsa, ella entona su primera canción mientras dirige la mirada hacia las luces que la alumbran. Se refiere a su sueño con una voz que parece alimentarse de la melancolía y también del anhelo. Vanessa, como la inmensa mayoría de inmigrantes que llega a Norteamérica, tiene un plan: hacerse de un nombre en una tierra ajena.

La primera vez que Verónica vio esta escena del musical In the Heights fue en el 2007, en Nueva York, cuando aún no llegaba al circuito teatral de Broadway, el más grande de la ciudad y uno de los más grandes del mundo. Aún no había ganado cuatro premios Tony y no había sido condecorado con el Premio Pulitzer de Drama, como sucedió en 2009. Por aquellos años, la puesta en escena se daba en un circuito de teatros pequeños llamado Off-Broadway. No era muy común que musicales explotaran temas como la inmigración latina y entre sus piezas se escucharan ritmos de salsa y hip hop. Esas serían solo un par de razones por las que, con los años, sería uno de las obras más laureados en Estados Unidos. Verónica se enamoró de la obra desde que la vio. Se fijó sobre todo en Vanessa: cómo entraba a escena, en el calibre de sus pisadas. Hay pocos personajes con los que se ha identificado a lo largo de su carrera, cuenta la bailarina. Pero soñó con interpretar este.

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***
Verónica ya no es más Verónica. Sobre el tabladillo del Teatro Luigi Pirandello se llama Vanessa, viste un top negro con la lengua de los Rolling Stones estampada en el centro del pecho, unos shorts de jean rasgados y unos tacones rojos altísimos que hacen eco cada vez que se apoyan sobre la madera. En medio de un diálogo durante la primera escena de En el Barrio irrumpe con celular en mano, como si contestara una llamada, y pega un grito largo que cambia el ritmo de la canción que suena de fondo. Tres de los personajes la señalan, el público la descubre bajando por una escalera metálica. Esa es Verónica cumpliendo su sueño por primera vez.

Ese mismo año, ocho meses después, ella se enteraría vía Facebook que se convocaba a audiciones para una versión en español de In the Heights en los Estados Unidos. Sería la primera obra de Broadway traducida a este idioma y presentada en su país de origen. El problema: las audiciones eran en Washington y ella daría con la noticia dos días antes de que se llevaran a cabo. Luis Salgado, quien hizo la convocatoria, quien fue parte del cast original de la obra dirigida por LinManuel Miranda en Broadway, y quien actualmente está detrás de la dirección de la nueva versión del musical, ya conocía a Verónica. Había trabajado junto a ella y Vania Masías en el montaje del show Mezcla en el 2007. Y también sería él quien viajaría con la compañía D1 a Nueva York para ser parte del Choreographers Festival en 2010.

Verónica, que no quería perder la oportunidad de encarnarse en la piel de Vanessa una vez más, le escribió. Le hizo una propuesta: una audición por video. Él aceptó; pero le advirtió: te doy una respuesta en enero del año que viene, porque también estoy haciendo audiciones en Nueva York. Hubo un silencio… y luego la réplica de Vanessa: «¿qué tal si voy?». «¿Podrías?», preguntó él. Ella dio el sí y empacó sus maletas. Ya en los Chelsea Studios de Nueva York, la historia era conocida por ella: largas filas de actores con CV y foto en mano, esperando. Algunos repasando sus pasos de baile, otros calentando la voz.

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La primera prueba que le hicieron fue de baile: salsa latina y una segunda tanda de hip hop. La segunda prueba era recitar un monólogo de cualquier obra contemporánea [ella eligió la adaptación de Mariana de Althaus de ‘En esta obra nadie llora’] y dieciséis compases de una canción. En las pruebas de baile, cada vez que tenía la oportunidad, ella añadía partes de la obra En el Barrio, detalles que no estaban en el guión americano pero que le daban personalidad. Verónica no tenía idea de cuántas Vanessas había al inicio de las audiciones; al final de los dos días de audición solo quedaron dos.

El último call back lo recibió cuando estaba paseando por el Rockefeller Center. Le dieron la noticia por teléfono. Sus ensayos empiezan el trece de marzo en Nueva York. Luego vuela a Washington el 2 de abril, porque la obra estrena el 19 y se extiende hasta el 28 de mayo. El GALA Hispanic Theatre será el lugar donde se presentará el musical. En tiempos de cambios en Norteamérica, donde la presencia de inmigrantes es atacada con rigor por el gobierno de turno, una obra como esta puede ser un pequeño recordatorio de las razones por las cuales algunas personas deciden traspasar los muros. «Históricamente hablando, es importante. Nunca antes se ha hecho algo así», dice la bailarina. Esta es Verónica cumpliendo su sueño por segunda vez.

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