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Experimentos Sociales

Por Catalina Kennedy de Lima

Me escribe un amigo publicista por WhatsApp diciendo lo siguiente: «Gata, cómo estás. Cholita, en la agencia donde trabajo hemos emprendido un experimento social, manyas, en apoyo de la causa de igualdad que defienden los derechos de los homosexuales. ¿Serías tan amable de compartir?». «Pucha, la verdad, no creo», le respondo. Y me ha mandado la caquita con ojos.

Lector limeño, por favor, no crea que me salen púas y empuño el crucifijo cuando se pronuncia la palabra homosexualidad. Todo lo contrario, estoy convencida de que un mundo amigable con lo gay sería más feliz, libre y colorido. Y siempre pelearé por la igualdad de derechos, cuáles sean y se alineen a mis principios. Por la privacidad de Marito Vargas Losa y su romance a los 79 años, o por el derecho de Tilsa de mostrar, si se le da la reverenda gana, la celulitis. [Además, yo seré vanidosa, pero no cojuda ni envidiosa. Y sí, se maneja su poto. ¿O no?].

A lo que voy, es que ya me tienen hasta las garras con esas revoluciones y emprendimiento sociales vía Facebook. He oídos de viejos sabios, que antes se gestaban revoluciones en cafés y bares, hombro a hombro y mirándose a los rostros. Ahora, pucha, que la gente se malea. Esta noche, por ejemplo, me fui a una fiesta en favor de una causa social y ambiental en la amazonía peruana; y antes de llevar un mensaje informativo, el tono termino en un salzorreo innombrable. Lo he visto con estos ojazos, no me van a contar pues. Y en medio de todo eso se me acerca un chico bien, o sea, de industrial de la de Lima, como Mario Hart, y en plan gileo culto, me dice: «!Oe, Cata, se malean pes! ¿Cómo quieren contaminar el mar de Madre Dios, ah? Ahí se corren una olas bravas».

La cosa es que hice el moonwalking en reversa y me alejé lo máximo posible hasta llegar a la revista [que está abierta las 24 horas]. Fue en ese momento que me llegó el uasap, ese de mi amigo publicista con sus experimentos y emprendimientos sociales. Y le he respondido: «Pucha, cholo, todo bien con tu causa. Aquí te paso el contacto de las ejecutivas de Lima, para que te pasen el tarifario». Es que no pues, si vamos a defender los derechos hagámoslo en serio, no porque se ha puesto de moda. Así no son las cosas.

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